Nemi

Inmerso en los bosques que antiguamente fueron consagrados a Diana Nemorense (Diana de Nemi), es un delicioso pueblecito medieval famoso hoy por sus exquisitas fresas

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Extendido suavemente sobre el borde del cráter y rodeado de bosques, Nemi se asoma desde lo alto sobre el pequeño lago volcánico que toma su mismo nombre. El encanto de este pueblecito de antiguos orígenes y su todavía aspecto medieval, con las torres reflejándose en las azules aguas rodeadas de cañaverales y de invernaderos de fresas, ha fascinado a lo largo de los años a poetas y pintores, al igual que ahora seduce a numerosos turistas que la visitan constantemente.
La historia de Nemi es antigua e importante: ya la Liga Latina consideraba este lugar sagrado, por el Templo de Diana Nemorense que se alzaba en él; más tarde también los romanos lo eligieron y Calígula quiso tener aquí dos grandes naves que usaba como salones de recreo flotantes: lo que queda de ellas se conserva hoy en el interesante Museo de las Naves Romanas.